top

CAMBIO DEL DIA PCO

$2.942,16$2.999,38

FacebookMySpaceTwitterLinkedin

Agregar a tus favoritos

 

PDF Imprimir Correo electrónico
Viaje por la Costa Pacífica Vallecaucana
 
Vacías, las lanchas se bambolean en las orillas del muelle turístico de Buenaventura y cuando tienen el cupo completo parten sin demora hacia el norte, donde remata la bahía y donde el litoral vallecaucano es dibujado con espectaculares playas bañadas por el Océano Pacífico.

Los viajeros acostumbrados a la navegación reservan los puestos de atrás, pues saben que la furia del océano levanta una y otra vez la parte delantera de la embarcación y ese traqueteo es una odisea. Junto al motorista, además, pueden conocer las fábulas que rondan esta zona.

Bahía Málaga, lugar donde se encuentra la Base Naval, alberga 32 islas e islotes llamados el archipiélago de la Plata, que proveen la temperatura y la alimentación ideal para que las ballenas jorobadas puedan aparearse. En el remate norte de la bahía de Buenaventura está localizada La Bocana, una aldea de negros bañada por los ríos Dagua y Anchicayá, afluentes que durante el sendero Santa Clara forman piscinas y cascadas de agua dulce que vale la pena visitar.

Allí, también, está Isla Paraíso, una tierra flotante con playas que se ven rojizas por la gran cantidad de cangrejos que la habitan y Piangua, un pequeño caserío donde el oleaje tranquilo y las playas solitarias permiten fundirse íntimamente con el paisaje.

Los encantos de Juanchaco no son tan evidentes, no son primerizos y, paradójicamente, por este atributo la población se torna memorable. Es la puerta de entrada al Parque de Isla Palma, una gran roca cubierta de bosque que sirve de alimento a vastas poblaciones de aves acuáticas y que está rodeada por un mar de tonalidades verdes, color que sorprende y que se produce por no recibir ríos que transporten sedimentos.

De Juanchaco se puede llegar a Chucheros, una playa de arena negra, bañada por un mar verde y con una cascada cristalina que neutraliza el sabor salado del Pacífico y a la cascada de la Sierpe, una caída de agua de 65 metros de alto que configura el río Bonguito en el bosque húmedo que se levanta al norte de bahía Málaga.

Pero lo mejor, sin duda alguna, es que desde Juanchaco parte un sendero terrestre que llega hasta Ladrilleros, una aldea donde casi todas las casas nativas sirven como hotel o si no, como restaurante o almacén de artesanías, un caserío donde la vida se mueve al ritmo de la marea. Sin playas, se convierte en un arrecife con quebradas que se internan en el bosque, donde los ríos forman piscinas de aguas dulces y cascadas. Con playas es un lugar romántico que invita a caminar por la orilla del mar y a pasar la tarde entera tendido en una silla perezosa.

Otro destino de encanto es Isla Cangrejal, ubicada en la franja al sur de la bahía de Buenaventura. Allí las playas son más angostas, las aguas más claras y la intimidad mayor. Además, hay esteros y caminos fluviales, como el que traza el río Yurumanguí que permite internarse selva adentro donde viven los indígenas emberas.
 

Copyright © 2016 Somos Colombia Ltda. Todos los derechos reservados / All rights reserved.


bottom